Reforma
Sábado 22 de Octubre de 2011
El Indignado Chomsky
José Luis Lezama
En palabras dirigidas a los integrantes del movimiento Occupy Wall Street, Noam Chomsky responsabilizó de la crisis mundial a lo que llamó el “gansterismo de Wall Street”, representado por el sector y grupo económico que, a decir de diversos especialistas, ha recibido los mayores beneficios de la desregulación económica y de la especulación financiera mundial: más del 60 por ciento de las ganancias fueron concentradas por este sector en la administración del presidente Bush. Mientras que alrededor de 400 grandes consorcios de la plutocracia financiera y corporativa poseen una riqueza desmesurada, el resto de la sociedad vive, de acuerdo al profesor Chomsky, en una suerte de Precariato, integrado por millones de personas que buscan sobrevivir en la precariedad
En su mensaje a los Indignados de Nueva York, Chomskycoincide con la idea de que los grupos financieros, las grandes corporaciones y la clase política que está a su servicio, ha llevado el sistema al precipicio, cerrándole toda posibilidad de cumplir con las condiciones mínimas pasa su propia viabilidad: equidad, justicia económica, democracia y ética. Son, afirma, demasiado grandes para quebrar, y demasiado poderosos para ser encarcelados.
A esto se refiere R.H. Frank en su libro “The Darwin Economy”, al plantear la necesidad de una mayor convergencia entre los intereses individuales y los sociales para asegurar la continuidad del sistema. Por ello sostiene también que no es bueno para el orden social y el bien común, que ganen y sobrevivan los más fuertes. Piensa Frank que las sociedades con grandes desigualdades no tienen crecimiento económico duradero, y en cambio las que alcanzan mayores grados de igualdad logran mayor prosperidad. La bonanza económica en Estados Unidos hasta los años setenta fue producto de la mayor igualdad existente. En cambio el estancamiento de los años posteriores tiene que ver con el creciente aumento de la desigualdad.
Los indignados, principalmente los de Estados Unidos, no se cuentan entre los más pobres, o los que padecen las mayores carencias. Sus condiciones de vida no se asemejan aún a las de los Condenados de la Tierra. No cuestionan al sistema capitalista, al cual una ligera mayoría en Estados Unidos aún considera la mejor opción. No se oponen pues a la economía de mercado sino a sus excesos, a su falta de escrúpulos y ética. Dirigen su indignación al sistema financiero, a los representantes políticos, al rescate financiero de los bancos, mientras se olvida a los ciudadanos endeudados por los responsables de la crisis. En ese contexto parecen retomarse, entre quienes simpatizan con este movimiento, las propuestas de R. Frank para corregir con impuestos el imperante y casi absoluto predominio de los intereses individuales sobre los colectivos y el llamado Impuesto Robin Hood, mediante el cual se propone gravar en mayor proporción a los ricos para beneficiar a los pobres.
El movimiento parece no desmentir a los clásicos. Trotsky pensaba que la consciencia y la revolución no nacían de los más pobres, de los más desposeídos; si así fuera, decía, el mundo viviría en revolución todos los días. En una revisión de la geografía de la protesta en Estados Unidos, sobre todo de las manifestaciones del 15 de octubre, se encontró que de los 70 o 100 mil participantes, más de la mitad se localizó en las ciudades de la costa Oeste, una gran proporción en la costa Noroeste, y una muy baja participación ocurrió en ciudades con población predominantemente afroamericana como Detroit, Cleveland y Nueva Orleáns, que también se cuenta entre la más pobre del país.
Los indignados americanos del movimiento Occupy Wall Street, representan sobre todo a aquellos grupos y ciudadanos amenazados por la pérdida de sus estándares de vida, arruinados por la crisis económica y financiera, desempleados y sin esperanzas futuras, negados hoy al sueño americano y, sobre todo, empujados crecientemente a las filas de los pobres.
Es esta composición social de los indignados y los contenidos generales de sus demandas, lo que les da aceptación en amplios sectores de la sociedad y lo que hace a los líderes demócratas acariciar la tentación de sumárseles, aun cuando los contiene el temor de una posible radicalización de las demandas, que pusiera en peligro el compromiso mayor del Partido Demócrata con las bondades del Establisment. Página Internet: www.joseluislezam.com
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