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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 19 de noviembre de 2011

Obama: Real Politik ambiental

Reforma

Sábado 19 Noviembre 2011

Obama: Real Politik ambiental

José Luis Lezama

         Como para no dar pie a dudas o sospechosismos y demostrar que las decisiones no se toman por “la política sino por sus méritos propios”, el 16 de agosto pasado dos de los hombres más poderosos de la Casa Blanca, después del presidente Obama, William M. Daley, Jefe del Gabinete presidencial y Cass R. Sunstein, Jefe de la Oficina de Información y Asuntos Regulatorios, decidieron recibir a los representantes de los principales grupos, tanto opuestos como a favor, de las más estrictas normas ambientales avaladas por los expertos y por la administradora de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), Lisa Jackson. (The NYT, 16/XI/2011).
         La reunión fue agendada en el Salón Roosevelt, situado en el Ala Oeste de la Casa Blanca. Primero fueron recibidos los representantes del mundo de los negocios, de la industria, del comercio y del sector energético. Más tarde tuvo lugar el encuentro con especialistas en salud pública, asociaciones médicas, investigadores, quienes respaldan normas ambientales más rigurosas, para proteger la salud de millones de personas expuestas a las concentraciones de sustancias tóxicas presentes en diversos territorios de Estados Unidos.
Las dos reuniones se llevaron a cabo con un aparente trato similar para ambos bandos. El señor Daley se mostró natural y amable, tanto con los representantes empresariales, como con los defensores de la causa ambiental, lo cual no impidió que a un integrante de los primeros lo interrumpiera dándole a entender lo obvio de sus argumentos y a una de los segundos, quien argüía sobre los daños a la salud por la contaminación del aire, le preguntara, no sin cierto sarcasmo: ¿y el desempleo no daña la salud?
Los señores Daley y Sunstein no necesitaban ser convencidos por los cabilderos del mundo de los negocios, sobre los pretendidos costos para la industria y finanzas de los gobiernos locales por la puesta en vigor de la nueva norma de ozono, y también por un eventual endurecimiento de otros estándares ambientales sugerido por la EPA. El presidente Obama los había colocado en esos puestos, precisamente por su convencimiento, sus afinidades y para negociar con el mundo empresarial.
Pero mucho menos requerían estos funcionarios de los argumentos del cabildeo empresarial, para tomar conciencia de los grandes riesgos que corría el presidente Obama en sus aspiraciones reeleccionistas, de poner en vigor la nueva norma de Ozono de 65 partes por millón (ppm), muy por debajo de la que en los hechos opera hoy día, que es de 84 ppm. Los intereses de los grupos corporativos y los de presidente para el 2012, simplemente eran coincidentes.
En ambas reuniones se presentaron datos y argumentos convincentes de uno y otro grupo. Por un lado las pérdidas de empleo y el daño a la economía, la crisis económica, la recesión; por el otro las pérdidas de vida, los daños a la salud humana, la crisis ambiental. Si la disyuntiva hubiera sido entre la salud de la gente o la de la economía, los hombres del presidente pudieran haber enfrentado algún dilema moral, no sólo por el valor de la vida humana contrapuesta con el de las finanzas y los empleos, sino también porque, el candidato Obama, había prometido no regirse sólo por criterios económicos, sino tomar en cuenta a la ciencia y a los expertos para tomar las decisiones ambientales.
Sobraba también el sobreactuado recurso de convencimiento del señor Jack Gerard, director del Instituto Americano del Petróleo quien, en el Salón Roosevelt, le mostró a los poderosos hombres de la Casa Blanca aquellas regiones de la unión americana que no podrían cumplir con las normas ambientales y que, coincidentemente, habían votado por el presidente Obama en el 2008; tampoco eran necesarios los argumentos del presidente de la Mesa Redonda Empresarial de Estados Unidos y ex gobernador republicano de Michigan quien advirtió que, de ponerse en práctica la nueva norma de ozono, los negocios se irían a otro lado.
El 2 de septiembre pasado, en una clásica decisión de Real Politik, de simple cálculo político, olvidándose de sus principios y promesas ambientales, en aras del más pragmático fin de ganar la reelección, el presidente Obama anunció la cancelación de la norma de ozono. Muchos de los estados que no podrían cumplir con los nuevos estándares rechazados son considerados como decisivos para ganar o perder la elección presidencial, de tal manera que para ser más convincente con el electorado, el presidente anunció posteriormente un regalo adicional: el reinicio de los proyectos petroleros en el Ártico y en el Golfo de México, y la cancelación o congelamiento de otras normas ambientales cuestionadas por los círculos empresariales.
Las recomendaciones de la EPA no fueron atendidas porque, como dice uno de sus anteriores directivos: “La EPA no le genera amigos al presidente” (The NYT, 5/VII/2011), y éstos son particularmente necesarios en tiempos electorales. Página de Internet: www.joseluislezama.com

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