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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 18 de junio de 2011

Lucro y dopaje

Reforma

Sábado 18 de Junio 2011

Lucro y dopaje

José Luis Lezama

El futbol es un provechoso negocio y los jugadores son, para quienes comandan esta empresa mundial, una muy codiciada y productiva mercancía. Son los jugadores parte de una fábrica que requiere de intensas e incesantes jornadas de trabajo, de la participación en un gran número de juegos y de la disminución de los improductivos periodos de inactividad, aun en aquellos casos de jugadores afectados por enfermedad o lesiones severas. Las drogas, lícitas o ilícitas, son parte de este mecanismo febril que persigue, sobre todo, la rentabilidad. No son aislados, ni circunstanciales los casos de deportistas drogados voluntariamente o involuntariamente, sino recurrentes y en algunos casos metódicos, pudiendo ser parte de una "política" de gestión empresarial.
El doctor Michel D'Hooghe, prominente miembro de la FIFA, famoso por haber eliminado por drogas a Diego Armando Maradona del mundial de 1994, denunció en una ocasión el consumo de diversas drogas en el futbol inglés, lo mismo que en las principales ligas europeas. Hizo referencia a las hormonas de crecimiento, los esteroides anabólicos y la eritropoyetina (EPO), sustancia que aumenta la resistencia y energía de los jugadores, que es de difícil detección en la pruebas de laboratorio y a la que recurren, sobre todo, los jugadores de más altos ingresos: cuesta alrededor de mil dólares la inyección. El doctor D'Hooghe afirmó que, en su búsqueda de un mayor rendimiento de los jugadores, algunos clubes les administran drogas sin el conocimiento de éstos (The Guardian, 31/03/2002).
 El caso de los cinco futbolistas mexicanos cuyos análisis resultaron positivos al clenbuterol ha producido una especie de sentimiento de protección y solidaridad en parte de la ciudadanía, la cual los juzga inocentes. En una encuesta del periódico Reforma, el 64 por ciento de los entrevistados piensa que los jugadores no consumieron deliberadamente sustancias prohibidas (Reforma, 11/06/2011). No obstante, además de las implicaciones éticas del caso, vale también la pena enfatizar los riesgos que enfrentan los deportistas por ingerir sustancias, sean o no prohibidas. No sólo se ve amenazada su integridad física, sino también sus vidas.

Es conocido el caso del juez italiano Raffaele Guariniello, quien condujo una investigación por la muerte de 70 futbolistas entre 1960 y 1996. El juez revisó 24 mil expedientes y 70 de 400 muertes. Entre otras cosas encontró una mayor incidencia entre los futbolistas de casos de cáncer, leucemia y enfermedades del sistema nervioso. Documentó, por ejemplo, que los futbolistas habían muerto de ALS (enfermedad de las neuronas motoras) a una tasa 12 veces mayor que lo normal. Se sospechaba que las drogas administradas por sus clubes pudieran estar detrás de estas muertes (The Guardian, 19/01/2003; The NYT, 1/03/2005). Una de las consecuencias de la investigación del juez Guariniello fue el encarcelamiento, por 20 meses, del médico Riccardo Agricola del club Juventus por administrar a sus jugadores sustancias prohibidas.
En 1997, el juez entrevistó al ex atacante del club Fiorentina Nello Saltutti, poco después de su primer ataque al corazón. El testimonio de Saltutti es verdaderamente inquietante: "...nos daban medicinas diciéndonos que eran vitaminas...Antes de cada juego, por ejemplo, disolvían micoren en un terrón de azúcar...Jugué alrededor de 500 partidos durante mi carrera y pienso que usé micoren más o menos 300 veces". En el 2003 Saltutti murió de un infarto (The Guardian, 3/03/2005).
Gianluca Signorini, cuya muerte ocurrida en el 2004 se presume fue debida a las drogas que los clubes suministraban a sus jugadores para sobrellevar el exceso de trabajo al que eran sometidos, declaró antes de morir: "me inyectaban con mucho voltaren para los dolores de espinilla y neoton y esafosfina directamente en las venas antes de los partidos" (The Guardian, 3/03/2005). El ex jugador del Inter Sandro Mazzola, en su testimonio ante el juez Guariniello, señaló el uso de anfetaminas, radioterapia del alto riesgo y analgésicos (The Guardian, 19/01/2003).
En México, los futbolistas dopados se declaran inocentes de ingerir deliberadamente sustancias prohibidas. Los directivos sostienen que el problema pudo resultar de comer carne contaminada. En el caso del tricampeón del Tour de Francia, el español Alberto Contador, sus abogados recurrieron al mismo argumento. Algunos expertos, como el doctor Fernando Ramos de la Universidad de Coimbra en Portugal y especialista en contaminación de carne por clenbuterol, sostiene que no existe posibilidad de que las huellas de esta sustancia encontradas en el ciclista se deban a carne contaminada (The NYT, 30/11/2010). Tendría, señala, que haberse dado a la vaca una dosis de clenbuterol suficiente para haberla matado. Las muestras de laboratorio analizadas hacen sospechar que Contador recibió, además, transfusiones ilegales de sangre para aumentar su resistencia física.

www.joseluislezama.com

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