.

.

Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 10 de septiembre de 2011

El Tea Party: Una Lógica en su Locura

Reforma

Sábado 10 de Septiembre de 2011

El Tea Party: Una Lógica en su Locura

José Luis Lezama

Alguna vez la causa ambiental fue símbolo de unidad del pueblo estadounidense, de modernidad, de conciencia y vanguardia intelectual, de aspiración y búsqueda de los más altos valores humano. Fue Estados Unidos de los primeros países donde se reflexionó de manera moderna sobre el medio ambiente y sobre los acechantes peligros provenientes de las inmensas fuerzas, liberadas por la ciencia y la moderna tecnología, para someter el mundo natural y ponerlo a disposición del hombre.
     Los sesenta, años de revuelta, de cambio cultural, de romanticismo y cuestionamiento moral, presenciaron también el nacimiento de la conciencia ambiental. Ésta se sintetizó en el movimiento anti nuclear, en las protestas por los derrames petroleros, en la crítica al uso masivo e irresponsable de pesticidas y plaguicidas químicos. Incluso, el presidente Nixon, del Partido Republicano, consciente del daño y las alteraciones provocadas en el mundo no humano, llegó a proponer una política de Paz con la Naturaleza.
    No hace mucho, en la pasada contienda electoral, Sarah Palin, candidata republicana a la vicepresidencia, tuvo que contener su cólera anti ambiental porque su compañero de fórmula, John McCain, ofrecía a sus electores un cierto compromiso con el medio ambiente.

       Hoy día el mundo se muestra diferente. La causa ambiental ha dejado de ser un punto de unión, una demanda compartida por los dos partidos dominantes en el escenario político americano. El Republicano no sólo ve con desdén la problemática ambiental, sino que la piensa como obstáculo, carga, o problema menor. Una gran proporción de sus integrantes y electores piensa que la causa ambiental más emblemática del momento actual, el cambio climático, es sólo broma, engaño, mito o producto de la manipulación de científicos y activistas. Pero la negación de lo ambiental, que en el Partido Republicano en general aparece como algo cercano a una convicción, en una de sus ramas más conservadoras, el Tea Party, adquiere dimensiones de dogma, fe religiosa. La reivindicación ambiental es algo que debe ser silenciada, como parte de una misión purificadora del mundo. Negar el cambio climático se ha convertido, lo mismo que los derechos de la mujer, la sexualidad y el conocimiento científico, en parte constitutiva del ser y de los principios básicos de esta corriente. El Tea Party posee hoy día un gran poder de decisión en el Partido Republicano para la elección del 2012.
       Esto lo saben los aspirantes a la nominación presidencial republicana y por ello parecen haber emprendido una obsesiva búsqueda de argumentos para negar la causa ambiental. Sólo algunos, tal vez los que menos posibilidades sienten de ser elegidos, se han aventurado a refrendar antiguas posiciones a favor del medio ambiente; pero aún éstos, han suavizado su lenguaje, se han mostrado escépticos o insinuado que sus anteriores querencias ambientales eran producto de otros tiempos, o sus pronunciamientos mal entendidos.
Michelle Bachmann, hija predilecta del Tea Party, ha dicho que sería arbitrario querer reducir el bióxido de carbono porque es un producto de la naturaleza. Rick Perry, gobernador de Texas y fuerte aspirante a la nominación republicana, piensa que el cambio climático es resultado de una manipulación de los datos por parte de los científicos y, ante la sequía que asola a su estado, no se le ha ocurrido mejor remedio que recomendar a sus ciudadanos rezar. Newt Gingrich, alguien que se piensa con posibilidades reales para la nominación, se ha retractado de sus antiguos flirteos ambientalistas y, en un intento desesperado de seducción al Tea Party, ha declarado que desmantelará a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y apoyará a la industria carbonífera y petrolera. Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts y otro puntero en la contienda, parece arrepentido de sus anteriores debilidades ambientales y ha declarado, recientemente, que no sabe nada del calentamiento y mucho menos si es producto de la actividad humana.
     Por insensatas, retrógradas y anticientíficas que parezcan estas posiciones, y sobre todo la pretensión de ganar con ellas la presidencia, hay una racionalidad y una lógica operando detrás de ello. La obtención de la presidencia por esta vía tampoco es una fantasía, o quimera; en la administración del presidente Bush esta ideología floreció y con ella se tomaron decisiones de política pública. Diseminar la locura y la confusión puede ser una estrategia para mantener el status quo. Hay quienes se benefician del despliegue de tanta irracionalidad. Con estos principios y forma de ver el mundo, promovida por cientos de organizaciones que reciben millones de dólares, para una incesante cruzada evangelizadora anti ambiental, se impone una visión de la realidad favorable a los grandes negocios y corporaciones, muchos de ellos responsables de la destrucción y empobrecimiento de la naturaleza y de los seres humanos. Página Internet: www.joseluislezama.com

No hay comentarios: