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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 27 de agosto de 2011

Alerta sísmica animal

Reforma

Sábado 27 de agosto de 2011

Alerta sísmica animal

José Luis Lezama

El relato, fábula tal vez, atribuido a Diódoro Siculus, historiadorgriego del mundo antiguo quien se sabe vivió en la primera centuria antesde Cristo nos dice que, días antes de que la ciudad griega de Hélice fuera sacudida por un devastador terremoto nocturno y que fuera tragada por las desenfrenadas olas del mar, los animales que habitaban la ciudad, como presintiendo la cercanía del fin del mundo,iniciaron una fuga masiva que les permitió escapar de la muerte y evitar la suerte de los habitantes humanos quienes, igual que la ciudad, fueronborrados de la faz de la tierra.
El pasado martes 23 de agosto, la Costa Este de los Estados Unidos fue sacudida por un inusual temblor de 5.8 grados en la escala Richter, cuyo epicentro fue localizadoseis kilómetros debajo de las montañas del estado de Virginia, zona que no reporta un historial de grandes movimientos telúricos. El temblor previo más importante en el área ocurrió en 1875 y fue de 4.8 grados. El último gran temblor registrado en toda la Costa Este tuvo lugar en el estado de Nueva York, en 1944 y fue de 5.8 grados.
Antes que fuera detectado por los sofisticados sismógrafos de laGeological Survey de Estados Unidos y de que los principales edificios, asientos del poder político y económico en Washington y Wall Street, así como en el resto de las ciudades de la Costa Este,fueran evacuadosy miles de sus ocupantes entraran en estado de pánico, los mejores equipados y más efectivos sentidos de los animales del Zoológico Nacional de Washington, anunciaron la cercanía del temblor, llegando incluso uno de ellos a activar las alarmas del zoológico.

La descripción de las conductas de los animales, brindada por los custodios del zoológico de Washington, no deja lugar a dudas al detallar con precisión sus comportamientos, ruidos, movimientos, actitudes, los cuales parecían un claro indicador de que algo extraño, amenazante, estaba a punto de ocurrir. Quince minutos antes del temblor los lémures rojos acollarados, especie de primates originarios del este de Madagascar, sonaron la alarma de voz y lo volvieron a hacer al concluir el fenómeno sísmico.
Entre cinco a diez minutos antes de iniciado el evento, los gorilas Kyle y Kojo dejaron de comer y buscaron refugio. Tres segundos antes la gorilaMandaralanzó un chillido, buscó a su bebé Kibibi, lo tomó en sus brazos y subió a una estructura que tenía la forma de árbol para buscar protección. Las serpientes se retorcieron, los 64 flamingos se juntaron formando un masa compacta, uniforme, para enfrentar unidos el peligro acechante. Algunos animales no parecieron reaccionar ante la cercanía del fenómeno natural; tales fueron los casos de un grupo de caballos asiáticos, los antílopes ylos pandas gigantes, como si no contaran con el sistema propio de “alerta sísmica” que parecían poseer los otros animales.
No es extraña la observación y descripción de estas conductas animales por parte de los empleados del zoológico de Washington. En el temblor de Seattle del 2001 los elefantes y orangutanes percibieron la proximidad del temblor. En China se dice que las autoridades de la ciudad de Haicheng, en parte por la observación que hicieron de las conductas de los animales días antes del temblor de 7.3 de 1975, pudieron predecirlo, ordenar la evacuación de la ciudad y salvar a la mayor parte de su población, que rondaba el millón de habitantes. Algunos lo niegan, atribuyendo las medidas preventivas de las autoridades a la observación de pequeñas sacudidas en los días previos al temblor.
Todo el planeta vive en una permanente e intensa actividad sísmica. Se supone que se detectan alrededor de 500 mil temblores al año a escala mundial, delos cuales cerca de cien mil pueden ser percibidos por los humanosy cien son susceptibles de provocar daños mayores. Se puede predecir, aunque con alto grado de incertidumbre, la ocurrencia de estos fenómenos en lapsos de tiempo amplios, pero no es posible determinar con precisión temporal su ocurrencia. En Estados Unidos, aun cuando hay interés por estudiar la capacidadque pudieran tener los animales para ayudar a predecir o anticipar los fenómenos naturales de este tipo, sobre todo con márgenes de tiempo razonables para tomar decisiones que minimicen los daños causados, no existe un reconocimiento cabal por parte de la ortodoxia científica para esta línea de investigación por considerarse que, los testimonios que dan cuenta de las conductas anticipatorias de los animales, poseen un alto contenido de subjetividad. En Asia, sobre todo en Japón y China, se ha dado más credibilidad a estas investigaciones, abriéndose mayores posibilidades para apoyarse en las innegables capacidades sensoriales de los animales, para la búsqueda de formas más efectivas paraenfrentar temblores y otras catástrofes ante las cuales los métodos predictivos convencionales han mostrado grandes limitaciones e imprecisiones. Página de Internetwww.joseluislezama.com

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