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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 28 de julio de 2012

Los Indignados de Ciudad Gótica

Reforma

Sábado 28 de Julio 2012

Los Indignados de Ciudad Gótica

José Luis Lezama

            Corría el verano de 1939, obsequiado con la belleza de las Montañas Poconos, al noreste de Pensilvania, donde gozaba de unas reconfortantes vacaciones, el joven dibujante Jerry Robinson (1922-2011), a quien se atribuye la creación del personaje The Joker (el Guasón), caminaba con cierta distracción cuando fue repentinamente abordado por un hombre quien parecía atraído por los dibujos que el joven Robinson había plasmado en su llamativa chamarra. Era Bob Kane, el creador de Batman quien sin mayores preámbulos lo invitó a formar parte de su equipo de trabajo, el cual se ocupaba de darle forma al hoy famoso personaje mediático. A este encuentro circunstancial se debe el nacimiento en 1940 del Joker, ambivalente encarnación del lado siniestro del mundo, hijo natural de una urbe que, como Ciudad Gótica (Gotham City), era la más clara personificación de la podredumbre humana.
          El Joker y el Batman de Robinson y Kane nacen bajo los efectos de la gran depresión. El 24 de octubre de 1929 se desplomó Wall Street, miles de bancos se declararon en quiebra y millones de personas perdieron su fuentes de sustento y de esperanza; en 1933 la tasa de desempleo en los Estados Unidos era de más del 24 por ciento y en 1939 del 17 por ciento. El Batman y el Joker de Christopher Nolan son hijos del 11 de Septiembre y de la crisis del 2008, de la misma manera que lo son los ‘Ocupas’ y los ‘Indignados’, productos y reacción a la crisis de seguridad, a la crisis económica y a la crisis social en Estados Unidos y el mundo. La política de seguridad americana que combate el terror exaltándolo, igual que la lucha contra el crimen y el narcotráfico en México, constituyen la glorificación de la violencia y la guerra, alentando no sólo la criminalidad sino el miedo y la zozobra social: la única batalla posible, la única demanda que queda a los ciudadanos, es la demanda por la seguridad y por la más básica de las necesidades, la de la sobrevivencia.

La protesta social de fondo no tiene cabida en este escenario de precariedad. En un mundo construido de esa manera, a quién se le ocurre, quién tiene derecho a soñar con una  redistribución del poder y de la riqueza más equitativa. El enemigo a vencer en esta cruzada purificadora no son las causas de la pobreza, de la desigualdad, sino la amenaza al statu quo proveniente del terror, de los destructores del orden civilizatorio, líderes y masas anárquicas constituidos por una  vaciedad moral, representantes de una especie de maldad humana incorregible, que cancela también toda esperanza redentora. Eso personifican los ciudadanos de Ciudad Gótica y figuras como el Joker y Bane. Los héroes, los líderes, los salvadores son sólo falsos profetas, simuladores, seres vaciados de principios, deleitados con la destrucción. La corrección de los excesos de los ricos que Selina Kyle (Gatúbela)  insinúa a Bruce Wayne (Batman) en la propuesta moral del film de Nolan es desalentadora, llevan al fin de la civilización. Las masas y sus líderes no son de fiar, los anima el resentimiento, el afán de venganza, el odio a los poderosos, el deseo de sus lujosas mansiones, de sus estilos de vida.
            El promovido miedo al terror quiere desaparecer el miedo a la desposesión, a la falta de oportunidades, al endeudamiento y, sobre todo, los reclamos por una sociedad más justa, más igualitaria, por ejemplo los del 99 por ciento en contra del 1 por ciento de quienes deciden y comandan la economía y la política, demandas surgidas en Estados Unidos y otros países después del fraude financiero del 2008. Por ello, aunque se niegue, hay en El Caballero de la Noche Asciende una especie de ‘Ocupa’ Ciudad Gótica que denigra al ‘Ocupa’  Wall Street, tal y como lo ha señalado Catherine Shoard (The Guardian, 17/VII/2012) que lo hace violento y sin propósito, sustituye la demanda de justicia por la de la salvación del terrorismo. La redención será obra del lado bueno de los poderosos, de sus actos filantrópicos, en una especie de solución Sustentable, en la que el mal se combate con el mal, el mercado con el mercado, la estafa con la estafa.
            Christopher Nolan parece proponer una visión crítica de la sociedad americana, pero la reduce a una confrontación entre ricos ganados por los excesos y falsos redentores, anarquistas y  sicópatas cuya alternativa que ofrecen es la ruptura del orden y los valores de la civilización moderna.  La cruzada contra el mal de estos héroes, en la que el maltrato, el espionaje e intromisión en la vida privada de los ciudadanos  son justificados por una causa noble, ha sido considerada por algunos similar y como justificación a la ruptura del orden legal llevada a cabo por la administración del presidente Bush para enfrentar, en situación de emergencia, al terrorismo; una cruzada que permitió, lo mismo que al héroe de la cinta, la tortura, la violación de las garantías individuales y la instalación de la solución orwelliana del Big Brother. www.joseluislezama.com

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