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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

viernes, 13 de junio de 2014

Esclavitud hoy

joseluislezama.blogspot.mx
Sábado 14 de Junio 2014


Esclavitud hoy

José Luis Lezama

            La persistencia de la esclavitud y sus profundas conexiones con la economía mundial contemporánea podría hacernos pensar en esta institución, aparentemente abolida, como algo necesario, inherente o inevitable del capitalismo y de la modernidad de quien se asumió era su antítesis. Podría también llevarnos a pensar que no sólo es una categoría universal sino también trans-temporal, trans-territorial, es decir, natural.
            Edward Wilson, el principal especialista en el estudio de las hormigas en el mundo sostiene que la esclavitud no es una práctica exclusiva de los humanos; de acuerdo a sus investigaciones existen al menos 35 especies de hormigas que practican la esclavitud. De acuerdo a Wilson, muchas especies de hormigas forman comandos que asaltan hormigueros vecinos, roban los huevos o larvas para alimentarse o para ponerlas a trabajar en su beneficio. Vivir de las hormigas capturadas, esclavizadas y puestas a trabajar es tan crucial para algunas especies de hormigas que podrían morir si fueran desprovistas de sus esclavas.
            El sistema capitalista moderno no puede vivir, no parece poder vivir si no es reproduciendo e incorporando a su propia lógica, a sus propias necesidades de reproducción algunas formas o remanentes de las instituciones sociales que lo precedieron o que le son contemporáneas. Esto lo demuestra no sólo la persistencia y reproducción de la esclavitud, sino también de otras formas socioeconómicas no modernas de las cuales se alimenta y pone bajo el comando de sus metas y de sus fines económicos.
            Ulrich Beck llama “sociedad feudal moderna” a la sociedad capitalista vigente hasta mediados del siglo XX, por cuanto funcionan en ella formas e instituciones feudales en las que persisten el trabajo femenino doméstico no pagado, la “no elección” sino la asignación por nacimiento de las tareas del hogar a la mujer, categorías todas ellas no modernas sino feudales. Hoy día los países desarrollados, que comandan el sistema capitalista mundial y el modelo civilizatorio actual, funciona en estrecha interacción y se beneficia de esta articulación con sistemas no modernos, pre-capitalistas, a los cuales pone a funcionar para los fines de la acumulación, el aumento de la rentabilidad y la ganancia. Esto ocurre por ejemplo con el trabajo de los migrantes, particularmente de la migración indocumentada en Europa y, sobre todo, en Estados Unidos.
            El trabajo de los migrantes indocumentados mexicanos y centroamericanos en Estados Unidos, a los cuales no se les paga el valor de su fuerza de trabajo, que laboran bajo formas no modernas, no capitalistas en los que prevalece “la extorsión” “el robo o despojo” de su trabajo, que son condiciones pre-capitalistas y no modernas de producción, contribuye a hacer competitiva la economía estadounidense en el mercado mundial, de la misma manera en que los bajos salarios, la depredación de la los recursos de la naturaleza y el trabajo forzado o semi-forzado hacen competitiva a la economía china en ese mismo mercado internacional que se disputan distintos bloques de países en una inmensa competencia por el trabajo barato, los recursos naturales baratos, que les permita producir los productos baratos que demandan los consumidores mundiales.
            Un trabajo de investigación del periódico The Guardian encontró que la gran producción actual de camarón en Tailandia, que es una industria multimillonaria que provee la mayor proporción de este producto a escala mundial, se da sobre la base del trabajo esclavo, de población migrante originaria de países vecinos que son comprados y vendidos, o hechos prisioneros y forzados a trabajar sin retribución salarial en barcos pesqueros en alta mar, en donde permanecen cautivos por largas temporadas, desprovistos de sus libertades y derechos básicos; muchos de ellos viven encadenados y son golpeados, torturados o asesinados de manera impune. La investigación muestra la complicidad gubernamental que hace posible estas actividades.
Tailandia provee las grandes cantidades de camarón que la dieta moderna demanda a precios baratos. Las corporaciones que distribuyen este producto a escala mundial, como son WalMart, Carrefour, Tesco y Costco, entre otros, se benefician de este trabajo esclavo que reditúa grandes ganancias. La investigación llevada a cabo durante seis meses por  The Guardian sostiene que el principal consorcio productor de camarón en Tailandia, CharoenPokphand Foods provee a sus granjas productoras de camarón con alimento de pescado que proviene del trabajo esclavo. (http://www.theguardian.com/global-development/2014/jun/10/supermarket-prawns-thailand-produced-slave-labour).
            En Tailandia, igual que en los distintos países en los que alrededor de 20 millones de personas, hombres, mujeres y niños, viven en condiciones de esclavitud, esta práctica está prohibida. En México, los migrantes centroamericanos son asaltados y en algunos casos secuestrados y esclavizados por diversas bandas de criminales, presumiéndose colaboración de autoridades gubernamentales. Existen denuncias de  mujeres que son reducidas a servidumbre doméstica y sexual.      
            La moderna sociedad industrial establece claras demarcaciones entre sus instituciones, sus valores, su modelo civilizatorio y el de las sociedades autoritarias que las precedieron o con las que convive; entre otros, el valor de la democracia, la libertad, la autodeterminación, la capacidad de elegir, el libre albedrío. En el ámbito de la economía predica el trabajo libre y remunerado. Muchos de estos enunciados, como señaló Foucault, se quedan en el macro-discurso. Desde sus inicios y a lo largo de su historia, el capitalismo se ha nutrido, entre otras formas no modernas, del trabajo esclavo. Hoy día este tipo de trabajo existe en el mundo y alimenta al propio sistema económico mundial. Se le encuentra en las plantaciones de soya brasileñas que alimentan la industria alimenticia mundial, en Asia, en África. En México, hasta hace poco se denunciaba la presencia de trabajo esclavo en plantaciones chiapanecas. Como las hormigas esclavizadoras de Edward Wilson, la industria del pescado tailandesa desaparecería sin el trabajo esclavo del que actualmente se nutre; también los grandes supermercados pasarían penurias y verían menguar sus ganancias.

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@jlezama2

(Clic en la imagen para ver el video)

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