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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 23 de agosto de 2014

Río Sonora

joseluislezama.blogspot.mx
Sábado 23 de Agosto de 2014


Río Sonora

José Luis Lezama

            La minería es una de las actividades decisivas y con mayor peso en el actual periodo de la economía mundial; también de los sectores más poderosos, con mayor capacidad de persuasión ante las naciones y los gobiernos del mundo, sobre todo en los países no sólo más pobres, sino en los menos democráticos y más autoritarios. También se cuenta entre las actividades más depredadoras del medio ambiente y del trabajo humano.
Las potencias económicas no sólo se disputan los mercados y los consumidores del mundo, también las materias primas. La competencia por los recursos naturales, por su abaratamiento, por su extracción y comercialización expedita se ha convertido en una poderosa fuerza que ha forzado a las naciones a adoptar marcos legales que facilitan la penetración del capital y de las corporaciones transnacionales.
            La minería se aprovecha de estos marcos normativos nacionales cada vez más permisivos, imponiéndose sobre los derechos nacionales, de los pueblos indígenas, de los productores del campo. Su modus operandi, no obstante, cambia radicalmente al actuar en un país desarrollado y en uno no desarrollado.

            El pasado 6 de agosto la mina Buena Vista del Cobre en Cananea derramó sobre los ríos Bacanuchi y Sonora alrededor de 40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico y otras sustancias tóxicas, poniendo en riesgo la salud y la vida de personas y ecosistemas y dañando real y potencialmente la producción agrícola y ganadera de la región. Por lo pronto 22 mil personas en 7 municipios resultaron afectados; mas adelante se sabrá la verdadera magnitud del daño.
            Todas las actividades humanas están sujetas al riesgo. No obstante éste puede ser intervenido, atenuado, minimizado con acciones preventivas. Sus efectos pueden ser también sometidos a acciones de mitigación y de remediación de distinta magnitud. En el caso del río Sonora, aun cuando la fuente del derrame y de la contaminación haya sido la mina, y que sobre ésta recaiga la mayor responsabilidad, no corresponde sólo a ella la acción preventiva. La autoridad ambiental federal, la Semarnat y la Profepa tienen a su cargo las tareas y responsabilidad de inspección, vigilancia y sanción en todos los centros mineros, de actividad extractiva y en el sector industrial en su conjunto. Esta función es crucial para disminuir la probabilidad de accidentes y catástrofes que derivan del manejo humano y, en este caso, de las decisiones  técnicas, económicas y políticas de las actividades mineras.
            En el caso de la contaminación del río Sonora, lo mismo que en otras situaciones de catástrofe ambiental, los responsables evaden responsabilidades. Los argumentos del Grupo México son dudosos. Por ejemplo, declaró que el derrame fue provocado por las lluvias intensas; a lo que el titular de la Semarnat respondió que el día del derrame no hubo precipitación pluvial. Al mismo tiempo, la compañía señaló que las sustancias no eran desechos sino materia prima para sus procesos productivos, con lo cual intentó argüir que no era sujeto de sanción por manejo inadecuado de desechos tóxicos. Las inspecciones señalan que si eran desechos y que los contenedores tenían fallas.  El evento parece servirle al titular de la Semarnat para percatarse que los centros mineros del país deben ser inspeccionados para evitar o prevenir catástrofes. Posteriormente, después de un despliegue inicial de indignación y condena al Grupo México, el viernes pasado, al mismo tiempo que la Conagua declaraba que las aguas del río Sonora siguen siendo tóxicas y no aptas para el consumo o contacto humano, el titular de la Semarnat señaló en los medios que no hay que ‘satanizar’ a la compañía minera, con lo cual parece anunciar el inicio del proceso de normalización de la catástrofe, de administrar la indignación, e iniciar la etapa del olvido y la desmemoria. Se trata de no espantar a los inversionistas, de no ahuyentar al capital privado que la reforma energética ha convocado, y anunciar al mundo que éste es un país donde existe un derecho a contaminar, de oportunidades, de negocios.
            Las autoridades federales han insinuado los montos de las multas a las que se puede hacer acreedor el Grupo México. Se ha hablado de cantidades entre 3 y 40 millones de pesos. En el año 2009, el Grupo México tuvo que pagar a las autoridades de Estados Unidos 1700 millones de dólares para cubrir los costos de la remediación de los daños ambientales provocados por las sustancias tóxicas vertidas al ambiente por su subsidiaria ASARCO en 19 estados de la unión americana.
            De esa magnitud es la diferencia de vivir en un país desarrollado y en uno subdesarrollado, así como el valor que en uno y otro país se da a la naturaleza y a los humanos.
Joseluislezama.blogspot.mx
Joseluislezama.com

@jlezama2

2 comentarios:

nejliudov dijo...

Gran articulo que hace evidente (una vez mas) que el Estado (en un pais pobre como Mexico) solo sirve para legalizar las barbaridades cometidas por los grandes corporativos...

Venus dijo...

Estimado Dr. Lezama, tengo una pregunta: ¿Cuánto tiempo va a tardar el río en recuperarse, para que quede limpio y el agua sea potable otra vez? Sí es que tiene remedio.

¡Saludos y gracias!