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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 10 de enero de 2015

Ulrich Beck: La época moderna ha empezado ya

Sábado 10 de Enero de 2014


Ulrich Beck.
La época moderna ha empezado ya


José Luis Lezama

Ulrich Beck nació en 1944, en la ciudad alemana de Stolp, hoy Slups, perteneciente a Polonia. Inició la carrera de derecho en Freiburg, la que abandonó en 1966, para iniciar estudios de sociología, psicología, filosofía y ciencia política en la universidad Ludwig Maximilian en Múnich, donde posteriormente sería profesor hasta su fallecimiento, el 1 de enero del presente año.
En 1986 publicó en alemán su principal obra: La Sociedad del Riesgo (Risikogesellschaft. Auf dem Weg in eine andere Moderne), de la cual se vendieron 60 mil ejemplares en los primeros cinco años. En 1992, Sage Publications editó la versión en inglés con el título: Risk Society: Towards a New Modernity, la cual de inmediato impactó el pensamiento sociológico y ambiental en el mundo anglosajón. En 1998 Paidós publicó la versión en español.

I.- Una nueva modernidad

Ulrich Beck propone una forma distinta de analizar a la sociedad moderna. Una que trascienda los problemas de las ciencia social contemporánea, su incapacidad para pensar la novedad del periodo actual: una sociedad invadida, penetrada y constituida por la innovación tecnológica, convertida en un gran laboratorio, en una cárcel del conocimiento técnico, sin nadie responsable de los experimentos que allí tienen lugar, generadora grandes zonas barbáricas donde impera la Nobody Rule.

Esta incapacidad para pensar lo que él llama la nueva modernidad, para mirar y reflexionar su carácter inédito, proviene  del rezago que persiste en las ciencias sociales, la sociología en especial, con relación a los cambios de su objeto de estudio: la sociedad moderna, el advenimiento de una nueva modernidad. Ésta se reinventa, cambia en cada momento, mientras que la ciencia que se propone entenderla y explicarla, permanece atada a teorías y conceptos, y también a instituciones de la primera modernidad, de la sociedad industrial del siglo XIX y de principios del siglo XX las cuales, por una parte son ineficaces para entender los procesos sociales que hoy tienen lugar y, por otra parte, para remediar los males, los riesgos que significa vivir en el actual periodo de radicalización de la sociedad moderna, en el cual la lógica de producción de bienes se ha trastocado en una productora de males.


“Considérese la situación intelectual de Europa después de 1989. Todo un orden mundial se había derrumbado. ¡Qué oportunidad para aventurarse hacia cosas nuevas! Pero nos  quedamos con los antiguos conceptos e ideas y cometemos los mismos errores…Hay que redescubrir sociológicamente este mundo demencial infectado por el mal de las vacas locas y hay que reescribir, redefinir y reinventar el guión de la modernidad”; (Beck, U. “La Política de la Sociedad del Riesgo”, Estudios Demográficos y Urbanos, México, 1998 Vol. 13 Núm. 3 Sept-Dic.

Beck no piensa que estemos ante los dilemas que plantea la entrada en escena de una sociedad postmoderna, no piensa en una superación o trascendencia de la modernidad, del principio de razón; más bien observa, conjetura la radicalización de la modernidad y la razón. No es éste para él un periodo de agotamiento de la razón sino uno en el que más bien, no tenemos aún suficiente razón. Es este un periodo de diálogo, de cuestionamiento de la razón, particularmente de su expresión científica. La ciencia se hace también reflexiva, es decir, se aplica o debe aplicarse a sí misma sus propios principios, su carácter escéptico, su naturaleza crítica, la duda sistemática a sus hallazgos, incluyendo los más atesorados.

II.- Dos modernidades: modernidad clásica, modernidad reflexiva      
   
Beck analiza lo que considera y califica como dos modernidades, dos sociedades industriales; una, la que es expresión de la modernidad clásica, la modernidad que se expresa en la sociedad industrial que predomina hasta inicios del siglo XX, a la cual no considera propiamente una sociedad moderna, en la medida que sus instituciones, sus categorías y su forma de operar no son propiamente las de una sociedad moderna, sino que corresponden más bien a lo que llama una sociedad feudal moderna. Es ésta una sociedad en donde prevalecen instituciones y categorías modernas mezcladas o combinadas con otras de naturaleza feudal o tradicional. En la familia, por ejemplo, observa y piensa al trabajo femenino como expresión de instituciones y categorías feudales, no modernas, en la medida que prevalece el trabajo no pagado de la mujer y las tareas domésticas no se asignan por elección sino por adscripción. Los roles de género se definen por nacimiento, como en la sociedad de castas, y el trabajo en el hogar equivale a la dote feudal que la mujer entrega al marido en el matrimonio. En la familia, sugiere Beck, no predominan las categorías modernas del trabajo asalariado, el libre albedrío, la capacidad de elegir, sino las feudales del trabajo encasillado y no pagado y el principio  feudal de la lealtad.

III.- Sociedad del riesgo: el fin de la naturaleza, el fin de la tradición

Una modernidad distinta tiene lugar hoy día, lo que Beck llama una modernidad reflexiva, cuya denominación se debe a que la propia sociedad moderna (la sociedad feudal-moderna), empieza a aplicarse a sí misma los principios de la modernidad, al constituirse en sujeto y objeto de los mismos valores por ella enunciados. Es este un momento de penetración total, de radicalización de la modernidad, que invade todos los ámbitos sociales, todos los territorios, una modernización a ultranza que desemboca en dos fenómenos, el fin de la naturaleza y el fin de la tradición, emergiendo con ello la sociedad del riesgo. Esta exacerbación de la modernidad explica la ampliación y diversificación de las zonas de conflicto y da cuenta del nacimiento, entre otros fenómenos, del feminismo y el ambientalismo.

Los riesgos de este periodo reflexivo no son obra de Dios o del destino como en el periodo anterior, son riesgos manufacturados, no desaparecen sino que se generan y amplían con el progreso científico y tecnológico, son resultado de decisiones económicas, de la política y de la sub-política, del mercado, de la moral; riesgos que por una parte producen ganancias en unos y pérdidas en otros pero que, por otra parte, sus consecuencias no deseadas tienen un efecto nivelador, afectando a todos, a quienes los producen y se benefician de ellos, y a quienes los reciben y padecen sin haberlos elegido. Resultan del deseo compulsivo por dominar, controlar, regularizar los fenómenos de la vida natural y social, de someter el mundo a la lógica económica, reduciendo, al mismo tiempo a lo no humano, la naturaleza, a simple medio, medio ambiente, para los fines humanos. Es el desarrollo científico y tecnológico, y el mayor grado de conocimiento del mundo y no la ignorancia y la fe religiosa, lo que amplía el terreno de las incertidumbres.

El fin de la naturaleza ocurre en el momento en el que dejamos de preocuparnos de lo que la naturaleza puede hacernos a nosotros y empezamos a alarmarnos por los daños que le estamos provocando. El fin de la tradición se expresa en la desintegración de la familia y de sus lazos de cohesión social y la sociedad entra en un proceso profundo de individualización, de negación de sus propios sustentos y bases de solidaridad.

Es ésta una sociedad en la que todas las certezas, los sistemas de seguridad y las instituciones creadas por la sociedad industrial clásica para enfrentar sus propios riesgos, sus propias incertidumbres y asegurar su reproducción y legitimidad se desvanecen y la vida se vive como apuesta, como un proceso de negociación con los riesgos generados por la economía y los desarrollos de la ciencia y la tecnología. Pero la sociedad del riesgo no es sólo fatalidad, no desemboca necesariamente en el pesimismo. El riesgo no es sólo colonización y apropiación del futuro, su invasión anticipada y ventajosa; es también oportunidad, apuesta por un futuro mejor; elegir bajo ciertas condiciones del riesgo equivale a elegir y construir futuros.

IV.- Obra póstuma: La Metamorfosis del Mundo

En su obra póstuma, que será publicada este año bajo el título: La Metamorfosis del Mundo, Beck piensa el momento actual de la modernidad bajo la figura de una metamorfosis, una sociedad atravesando profundas transformaciones, sometida a una tremenda crisis económica y ambiental, y también a profundos cambios tecnológicos, incertidumbres y apuestas económicas, procesos que en su conjunto parecen producir y mostrar un mundo trastornado, ininteligible, de aguas revueltas, que obstruye y dificulta su entendimiento, que nos sumerge en la inconsciencia y que demanda una nueva forma de pensar, de reflexión y análisis, lo cual sólo será posible trascendiendo el horizonte epistemológico de la sociedad industrial clásica en el que se mueve la sociología. Los conceptos de la sociología clásica, por ejemplo, la propuesta dukheimiana de lo social por lo social, no permiten entender el carácter híbrido de los hechos sociales y naturales que se hacen evidentes en esta nueva modernidad. La sociología no piensa a la naturaleza por una suerte de olvido o distracción, sino por una anomalía epistémica, porque sus conceptos no le permiten verla, problematizar la relación sociedad-naturaleza; particularmente la patología de la relación de la sociedad moderna con su sustrato y sustento natural.

La nueva obra de Beck pretende  descifrar, empezar a entender, a desenredar el confuso despliegue de procesos, el significado de los eventos globales que tienen lugar en el mundo de hoy, sus zonas barbáricas, su aparente desorden, su expresión confusa y caótica. Para ello propone la creación no sólo de nuevas teorías y nuevos conceptos, sino también la posibilidad de pensar la emergencia de un mundo distinto, una distinta modernidad, para cuya comprensión no sólo resultan fallidas las instituciones de la antigua modernidad, sino también la forma de pensar esta metamorfosis por la que atraviesa el mundo de hoy; se trata de inventar un nuevo contrato de riesgo (risk contract), una nueva manera de corregir lo que llama la “irresponsabilidad organizada”, mediante la cual los riesgos del actual periodo de la modernidad se magnifican, se salen de control, provocan sus mayores estragos, socavan y conducen a la aniquilación de la propia sociedad moderna.


www.joseluislezama.com

Twitter: @jlezama2


PD: En los años noventa Ulrich Beck se percató que la Plaza Max Weber de Múnich no ofrecía reconocimiento al sociólogo alemán, quien murió en esta ciudad a los 56 años, sino a un ilustre magistrado del siglo XIX, por lo que inició una campaña para corregir este descuido y reivindicar su figura intelectual. A partir de 1998, la Plaza Max Weber, ubicada encima de la estación de intercambio de las líneas U4 y U5 del Metro de Múnich, cuenta con una placa que reconoce a los dos Max Weber.

1 comentario:

Honorio dijo...

Un gran escritor, heredero de los grandes del cambio social, y conocedor de una sociedad, que sigue teniendo sed, y no de agua.