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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

viernes, 2 de junio de 2017

La Locura Climática de Trump. J. L. Lezama. El Universal

Ver artículo en El Universal:

http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/jose-luis-lezama/mundo/2017/06/2/la-locura-climatica



La locura climática de Trump

José Luis Lezama


Afortunadamente el presidente Trump no tiene la capacidad para crear un mundo a la medida de sus caprichos. Y no lo tiene porque ha escogido al enemigo equivocado: la economía. Todos sus sueños imperiales se topan con una realidad económica que marcha en dirección contraria a sus deseos. Pero esta fuerza convincente que es la economía, se personifica además en poderosos grupos de interés y con una ciudadanía que tiene en sus manos un peso no menor al de los grupos que lo apoyan.
Es importante, en este contexto, tener claridad sobre el significado del retiro de Estados Unidos de Los Acuerdos de París, firmados por 197 países y ratificados ya por 147. Aun cuando Estados Unidos sea el segundo más importante emisor (17.8%) de Gases de Efecto Invernadero (GEI), su salida no decidirá el futuro de Los Acuerdos, por diferentes razones, entre las que destacan:
Primero, Los Acuerdos no son obligatorios, por lo que Estados Unidos no estaba obligado a cumplirlos. Este país no firmó el Protocolo de Kioto, no obstante, en los últimos años sus emisiones disminuyeron. México si lo firmó, sin que eso haya provocado ningún beneficio al clima mundial, ni al medio ambiente nacional. Las ciudades mexicanas están hoy día más contaminadas que las de Estados Unidos, que no firmó Kioto.
Segundo, existe una tendencia en el mundo a una mayor inversión en energías limpias, por lo que millones de dólares se han movido del carbón a las energías alternativas. En Estados Unidos la industria del carbón solo puede ser reactivada mediante grandes subsidios, por obsoleta y no rentable.
Tercero, el procedimiento para que Estados Unidos se retire de Los Acuerdos tardarán al menos 4 años. Para entonces posiblemente el presidente Trump habrá dejado la presidencia.
Cuarto, algunos Estados se plantearán metas ambientales acordes con Los Acuerdos. Así lo han expresado California y Nueva York, quienes poseen un producto bruto equivalente a la quinta economía del mundo.
Quinto, el resto del mundo es responsable de alrededor del 80 por ciento de las emisiones de GEI.  Los 197 países signatarios de los acuerdos no cuentan con obligación, aparte de la moral, para cumplir. La mayor parte de los países no tienen sistemas institucionales y con mecanismos efectivos de fiscalización para verificar y sancionar el no cumplimiento de lo ofrecido en París. Ésta es la verdadera amenaza al clima planetario, más que lo que haga o diga el presidente Trump.
Que la economía y el mercado son decisivos lo vemos en China. Este país es hoy día el más importante inversionista en energía limpia, convirtiéndose en el primer exportador mundial de paneles solares. La alta rentabilidad y el gran ingreso de divisas que este sector genera son una contundente motivación para convertirse en ‘líder’ de la causa ambiental mundial. Mientras tanto, cada vez son más los sectores de su economía que abandonan el carbón.
Todo esto no significa que el daño que pueden causar, más que el retiro de Los Acuerdos, las medidas internas que ha puesto en operación el presidente para ‘suavizar’ la regulación ambiental, para echar abajo el Plan de Energía Limpia, y el apoyo brindado u ofrecido para la industria del petróleo y del carbón, no puedan tener un impacto importante en el clima mundial. Se estima que, si Estados Unidos regresara a su esquema energético de hace algunas décadas, la temperatura planetaria podría subir en un 0.3 Celsius al año 2100.
La verdad es que el efecto del retiro de Estados Unidos es más sicológico que real. En parte es para ‘agradar’ a sus votantes; en parte es parea agradecer a las compañías petroleras y carboníferas que han financiado las campañas políticas de los republicanos; en parte es para continuar con su política nacional e internacional de amedrentamiento, en su estrategia para ‘suavizar’ las defensas del enemigo y tratar de imponer sus condiciones. En los hechos, el ‘principio de realidad’ económica se le impone y lo va venciendo en cada una de sus locuras.
Todas sus medidas anti ambientales serán llevadas a las cortes, su apoyo a la industria del carbón no es económicamente viable, y la permanencia del presidente Trump, que será de 4 años, o a lo mucho de 8, es demasiado corto para hacer efectivas todas sus febriles amenazas.


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