.

.

Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 9 de abril de 2011

Laguna Verde a revisión

Reforma
Sábado 9 de abril 2011
Laguna Verde a revisión
José Luis Lezama

Laguna Verde es un mito, una especie de castillo kafkiano; nadie tiene acceso, nadie puede tocarla, nadie está autorizado a hacer preguntas, nadie puede mostrarse preocupado por las operaciones de la planta y por sus sistemas de seguridad. Las autoridades, los administradores, y sobre todo los promotores y los que impulsaron su creación están entrenados en el lenguaje de la fe, despejan dudas, responden con verdades últimas, sin vacilación: la planta cumple con los más altos estándares existentes en el mundo. Todo aquel que exprese alguna preocupación, la más leve inquietud, o que emita algún juicio ligeramente crítico, pasa a formar parte del grupo de los ignorantes o mal intencionados alarmistas.
Los administradores parecen desconocer que los peores riesgos son los que no se hacen públicos, los que se ocultan, porque contra ellos la gente no se prepara y protege; por ello cuando se desencadenan cobran el mayor número de víctimas y efectúan los mayores daños. Los altos mandos de las nucleoeléctricas en México y el exterior responden a otra época, fueron entrenados en un mundo que se resiste a partir; era ese el de la Guerra Fría y, como tal, regían en él criterios militares, particularmente en lo relacionado con el manejo de la información y en su precaria idea de ciudadanía. Hoy día todas las instituciones públicas en el mundo, en mayor o menor medida, avanzan hacia una apertura en los rígidos sistemas de control de la información del pasado. La información debe fluir de las instancias públicas hacia la ciudadanía no como dádiva, como acción graciosa de la autoridad, sino como respuesta a un derecho ciudadano. El manejo de la energía nuclear es altamente riesgoso, no sólo en su expresión militar sino también en su uso pacífico. Japón ha experimentado las dos versiones civilizadas de la utilización del átomo: átomos para la guerra cuya capacidad devastadora quedó resumida para la memoria histórica en Hiroshima y Nagasaki, y “átomos para la paz” cuyas consecuencias se están viviendo hoy día con la crisis nuclear en Fukushima.

Una comisión del senado estaba programada para visitar Laguna Verde  el miércoles 6 de abril. Habría que ver cuáles son los resultados de tal visita. Los dos senadores relacionados con el tema, Alberto Cárdenas de la comisión de cambio climático y Francisco Labastida de la comisión de energía son firmes partidarios de la energía nuclear; al primero le resulta la energía más limpia; al segundo le parece que su manejo en Laguna Verde está dentro de los más altos estándares de seguridad. Estos senadores, lo mismo que los administradores de Laguna Verde, y que la mayor parte de las autoridades vinculadas a la energía nuclear en México, son proclives a su promoción y son también bastante receptivos a las opiniones, juicios y valoraciones que resultan positivas al desempeño de esta industria. Deberían, como un principio de equilibrio y de gestión objetiva de esta fuente de energía, incluir entre los evaluadores, asesores y auditores a aquellos quienes discrepan de sus puntos de vista porque mediante la atención, revisión y consideración de las críticas que se han emitido a la nucleoeléctrica de Laguna Verde, se puede estar mejor preparados ante el tal vez poco probable, pero no imposible evento de un accidente, de la naturaleza que sea.
La energía nuclear no es la más limpia, el material fisible que genera y la inadecuada gestión y disposición de los desechos nucleares, dan cuenta de del potencial daño ambiental que involucra. Por su parte, los altos estándares de seguridad con los que operan las plantas han quedado en entredicho con la crisis de la nucleoeléctrica de Fukushima, situada en un país altamente desarrollado y en donde la mayor parte de los expertos ha concluido que, a pesar de que en los discursos y las declaraciones poseía los mayores estándares para la gestión del riesgo en los hechos, por motivos económicos, políticos y prácticas de corrupción, no se cumplió con medidas básicas de seguridad, lo que ha magnificado la dimensión de la catástrofe.
Por los motivos que fuesen, tal vez no sea viable cerrar Laguna Verde, pero lo que más que deseable resulta un imperativo, es aprovechar las lecciones de Fukushima para someter a estricta revisión las operaciones de la planta. No obstante, esta revisión no puede quedar en manos exclusivas de sus administradores y promotores.
La central nucleoeléctrica en Fukushima se construyó sobre la base de  terremotos y tsunamis que se pensó no ocurrirían jamás, no obstante ocurrieron. Laguna Verde no es zona sísmica, sin embargo, el jueves 7 se registró un temblor de 6.7 que la estación sismológica de la nucleoeléctrica registró con bastante intensidad. La ocurrencia de un accidente nuclear aun cuando pudiera parecer remota, es más que una conjetura, pronóstico de mala fe o producto de algún tipo de ecohisteria. Ni siquiera tendría que provenir de un tsunami o terremoto.  www.joseluislezama.com

No hay comentarios: