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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 11 de febrero de 2012

Wixárica, pueblo sin porvenir

Reforma

Sábado 11 de febrero de 2012
Wixárica, pueblo sin porvenir
José Luis Lezama

La mariposas monarcas migran de las gélidas tierras del norte a las más cálidas del sur para huir de las inclemencias del clima invernal, tal vez como un remanente de una conducta de sobrevivencia aprendida en el periodo glacial y perpetuada genéticamente, como sostienen algunos. Huyen de un medio ambiente hostil esperando encontrar el calor hospitalario y el alimento que les brindan las montañas de pino y de oyamel en los estados de México y Michoacán. No obstante, no saben que su hábitat de destino ha sido devastado por los taladores ya sean clandestinos, tolerados, o alentados por una autoridad incapaz de evitar la deforestación. Escapan de la muerte y la extinción que las amenaza en sus lugares de origen, encontrándoselas de nuevo en su largo recorrido, en los pesticidas usados por los agricultores estadounidenses y, finalmente, en el exitoso trabajo de los taladores, quienes han convertido en desierto sus santuarios en suelo mexicano.
            El pueblo Wixárica (Huicholes), además de sufrir los problema del hambre, la marginación, la pobreza y la sequía en el occidente del país, de donde son originarios, enfrenta hoy día el peligro de su muerte espiritual, la cancelación de sus lugares sagrados, los sitios donde sus dioses llevaron a cabo la hazaña de crear el mundo y de donde proviene el sentido de sus vidas, su alimento espiritual, que en estos días de carencias extremas, de precariedad y de condiciones meteorológicas adversas, se convierte en una fuerza esencial para su sobrevivencia. La profanación minera y mercantil de Wirikuta, de todo el territorio que comprende el espacio sagrado de los Wixaritari, de todos los sitios en donde se expresa la obra de la creación, equivale a la cancelación de su razón de ser, de su identidad.
      Noam Chomsky no encuentra una interpretación válida para explicar el rumbo que toman algunos insectos en su caminar por el mundo, como las cucarachas cuando doblan a la izquierda en lugar de tomar a la derecha (www.loshijosdelamalinche.com). No sabemos tampoco si las mariposas monarcas tienen alguna “motivación” en su peregrinar y en la elección de sus rutas invernales, como las que poseen los humanos. Los Wixaratari, por ejemplo, tienen motivaciones, intenciones, propósitos, una profunda voluntad purificadora y un inmenso sentido vital en su marcha al lugar del “Eterno Luminoso”, al Leunar, al cerro del Quemado, allí donde el sol alumbró por primera vez, las cosas fueron creadas y nombradas por los dioses y el mundo logró un equilibrio que los Wixaratari tienen como misión mantener.
La destrucción de los lugares sagrados del pueblo Wixárica involucra factores de poder más poderosos que los de los santuarios de la mariposa monarca, la actividad minera en México está en manos de grupos económicos muy poderosos, con presuntas relaciones estratégicas y alianzas profundas con las élites políticas de los dos partidos que gobiernan y han gobernado el país en los pasados sexenios. Por su parte las reformas constitucionales de principios de los años noventa, realizadas en el contexto del tratado de libre comercio (TLCAN), permitieron la entrada del capital extranjero en este sector de la economía prácticamente sin mayores restricciones. Las compañías canadienses han destacado por las grandes concesiones que han recibido del gobierno federal en los últimos años para operar en el país, especialmente en los sitios sagrados de los Wixaritari. La rentabilidad de estas empresas es muy alta, cotizan en la bolsa de Wall Street y han sabido sacar provecho de la gran demanda de metales y minerales que requieren los bloques económicos que se disputan los mercados mundiales. El oro y la plata que los dioses pusieron en abundancia en sus territorios sagrados, han adquirido un papel primordial hoy día como reserva preventiva para las naciones, ante los riesgos de una economía mundial que amenaza con el colapso de sus sistemas financiero y monetario.
Ante estos poderes, de nada sirven los ya disminuidos discursos indigenistas gubernamentales y el pacto Huauxca Manaka del 2008, donde el presidente Calderón fue testigo de un acuerdo entre las autoridades del pueblo Wixárica y los gobernadores de cinco estados, todos ataviados con los trajes huicholes, para proteger los lugares sagrados de los Wixaratari.
En un mundo comandado casi de manera absoluta por las leyes del mercado, las culturas antiguas, las tradiciones, las formas y los mundos de vida no mercantilizados son avasallados con la fuerza legitimadora de la civilización y el progreso material. A quién le importa, en ese contexto, la amenaza que se cierne sobre el mundo Wixárica, su búsqueda de la unidad con los dioses, su olvido temporal de las penurias que les brinda el híkuri, la confesión catártica que los hace limpios. Ese desdén por la historia Wixárica tal vez explique el letrero anónimo que al entrar a Real de Catorce dice: “El empleo y la salud no se resuelven con ritos y lugares sagrados”. www.joseluislezama.com

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