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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 21 de abril de 2012

Cacería y crisis

Reforma

Sábado 21 de Abril 2012 

Cacería y crisis

José Luis Lezama

            Las elocuentes imágenes de don Juan Carlos I de España posando ante elefantes y búfalos muertos por sus destrezas de cazador, no fueron lo suficientemente persuasivas para hacer que, el sentimiento de agravio sentido por quienes defienden los derechos de los animales, superara la indignación mayor que los costos económicos del safari real en Botsuana provocó en la ciudadanía de un país que como España, atraviesa por una delicada situación, tanto en el plano de la macroeconomía como en el de las finanzas familiares y personales de sus habitantes.
            La mayor parte de las protestas de las que dieron cuenta los medios españoles, fueron motivadas no tanto por la piedad por los animales o por la defensa de sus derechos, sino por el significado que tiene para una sociedad, para la moral pública y para la legitimidad de un sistema de gobierno y de sus instituciones de Estado, los ostentosos gastos involucrados en una actividad que además de ociosa es éticamente reprobable. Un safari como el emprendido por don Juan Carlos I cuesta entre 50 y 60 mil dólares, incluyendo el trofeo de un elefante muerto. Si no hay elefante de por medio, se reduce a 10 mil dólares.
            El reproche ciudadano es sobre todo una cuestión de timing, pues el rey escogió el peor momento para retomar este pasatiempo. Un momento en el que los indicadores económicos hacen aparecer a España en una situación verdaderamente crítica, con un desempleo, particularmente entre los jóvenes, de los más altos de la eurozona, con la tasa de riesgo y los bonos de su deuda en uno de sus máximos históricos y, cuando es tan común hablar de la crisis española y de su magnitud, que hasta el primer ministro de Italia, y el presidente de Francia en su desesperada campaña en busca de la reelección, la ponen como ejemplo de un cercano desastre financiero. El presidente Sarkozy dijo recientemente que, la eventual llegada al poder de los socialistas, pondría a Francia en condiciones económicas “dignas de España y sobre todo de Grecia”.

            En otros momentos, las debilidades por la cacería del rey hubieran pasado desapercibidas, pudiendo entenderse incluso no como una conducta personal criticable, sino como “parte del ser” de la realeza. Los medios se han ocupado de diversos episodios en África, Polonia, Rumania y Rusia en los que el rey hacía gala de su pasión por la caza. En este último país, por ejemplo, tuvo lugar en el 2006 una aparente puesta en escena de una cacería en la que la presa fue un oso amaestrado, el cual habría sido emborrachado con vodka y miel para facilitarle al rey una descarga exitosa. No es inusual que los organizadores y vendedores de safaris, les provean a sus clientes las presas que desean “cazar”, colocándolas discretamente en los lugares apropiados. Se trata de que no regresen a sus hogares con las “manos vacías” y que la caza no les resulte peligrosa. Al hacerse público este evento, el interés de la Casa Real no pareció ser tanto la crítica al contenido ético de la cacería, sino desvanecer la imagen pública de que la caza del oso hubiera sido un montaje.
            Estos episodios pudieron ser manejados sin mayores problemas, aplacándose rápidamente las protestas. En general los medios, parte de la ciudadanía y, sobre todo, algunos miembros de la clase política, no parecen querer incomodar al rey. Su reputación política hasta recientemente parecía inalterada, como si la sociedad española se sintiera en deuda, después de la traumática experiencia del franquismo, de los servicios prestados por el rey a la causa de la transición y la democracia. No obstante, la actual crisis económica ha creado una nueva sensibilidad ciudadana, poniendo a la monarquía bajo un profundo escrutinio público que, ha dado como resultado que la Casa Real se haya visto obligada en este caso, no sólo a instrumentar la celebrada disculpa pública del rey por el desliz de su viaje de cacería, sino a someter la actividad del monarca a una más amplia vigilancia y transparencia, buscándose también mayor cercanía ciudadana, para recomponer la legitimidad dañada por este y otros escándalos, así como la perpetuación de un sistema monárquico, que cada vez parece menos gracioso a una importante proporción de la sociedad española.
            El maltrato, muerte y sufrimiento de los animales, lo mismo que muchos de los problemas ambientales que aquejan al mundo hoy día, no parecen poder competir aún, en términos de preocupación y conciencia ciudadana, con los que derivan del desempleo y la amenaza de la crisis y las penurias económicas. Tal vez sea por esta razón que los políticos, tanto en tiempos normales, como en los de intensas campañas políticas como las que se viven hoy día en México, no consideran necesario ocuparse de este y otros problemas. Por ello, quizá, el partido verde en México se promueve con demandas que no sólo no son ecológicas, sino que incluso contravienen la causa y la moral ambiental sin que a nadie parezca interesarle. Página de Internet: www.joseluislezama.com

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