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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 5 de mayo de 2012

Candidatos verdes, campaña gris

Reforma

Sábado 5 de Mayo 2012

Candidatos verdes, campaña gris

José Luis Lezama

            La campaña se muestra colmada de estereotipos, de lugares comunes, de frases vaciadas de contenido. Se trata que el electorado perciba que nada queda fuera, que no hay deseo de la sociedad que no esté en la agenda de los candidatos, pero sobre todo que poseen las estrategias más adecuadas, las más modernas o, al menos, aquello que los asesores o quienes escriben los discursos suponen que es la vanguardia, lo que está a la moda para entender y solucionar los llamados problemas nacionales.
         Por ejemplo, nadie quiere ver el problema de la inseguridad “como un asunto de policías y ladrones”, sino analizarlo en sus “factores sociales”; nadie quiere proponer políticas sexenales o trienales, políticas efímeras, sino sólo “políticas de Estado”; nadie quiere diagnosticar los problemas y proponer políticas y remedios aislados sino “soluciones integrales”. La integralidad y la transversalidad son ya moneda corriente, términos que quieren denotar ilustración y efectividad en la acción gubernamental.
         El discurso oficial y el de los candidatos a la presidencia, que no hacen sino reproducirlo, y que es oficial no sólo en el ámbito gubernamental y en el terreno político, sino también en la burocracia académica, se compone de frases hechas, bullets, metáforas que quieren simplificar los problemas para “ser entendidos”, aparentar que se conoce sus causas, que se saben sus consecuencias y que se cuenta con los remedios adecuados para resolverlos; se trata de darle al público “seguridad”, “confianza”, afirmarles que estarán en buenas manos.

         Circulan en el ambiente palabras, frases, propuestas, estrategias que no parecen requerir de ninguna aclaración, de ninguna explicitación de sus contenidos, que hablan por sí mismas. Ejemplo de esto son términos como “las reformas estructurales”, a cuya falta de implementación se atribuye el atraso, la no modernización del país. Se comercia política e ideológicamente con el “milagro brasileño”, como antes se hablaba de los “tigres asiáticos”; o se contrapone a la “barbárica transición política mexicana” el ejemplo de la “tersa y amigable transición democrática española”. Todas son frases, discursos, analogías, estrategias, metáforas, palabras vaciadas de contenido, desgastadas, sonidos que rebotan en los oídos desencantados, hastiados de los electores.
         En el tema ambiental el “Desarrollo Sustentable” emerge como la salvación, y el problema emblemático de la preocupación ambiental actual es el Cambio Climático. Lo Sustentable legitima sin requerir mayor aclaración. La Sustentabilidad equivale a la redención; en algunos círculos se espera la “llegada de la Sustentabilidad” como la del Mesías. Pocos la analizan como el discurso político que es, como una ambigua propuesta que en el fondo busca hacer más eficiente y efectivo al mismo sistema que destruye a la naturaleza, que empobrece más a los pobres y que es responsable de la crisis ambiental en México y el mundo: la Sustentabilidad no cambia los hábitos, los valores y las conductas que someten, degradan, y despilfarran la naturaleza y su capacidad generadora de vida.
         El cambio climático por su parte se vive como verdad incuestionable, como la personificación de todos los males, como algo que no está permitido ponerse en tela de juicio. La duda sobre el cambio climático no sólo es objeto de condena por parte de los expertos, sino también de quienes profesan su fe en el mundo de la vida cotidiana. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático llegó a forzar tanto la cuerda de la fe en su versión del clima planetario que terminó rompiéndola; exigió a los expertos el consenso, la unanimidad y sus reportes, particularmente el del 2007, se divulgaron como textos sagrados. Olvidó que la ciencia no es una cuestión de consensos, de acuerdos y que la duda y el escepticismo la hacen crecer y desarrollarse.
         Las propuestas de los candidatos retoman sin cuestionar estos discursos, estos “consensos”, estas lecturas de los problemas y estas soluciones que en los hechos no resuelven nada. La naturaleza hoy está más destruida que hace 40 años, cuando iniciaron las cumbres mundiales sobre el medio ambiente. Las emisiones de gases de efecto invernadero no han disminuido sino aumentado desde que se empezaron a tomar “medidas”. Estados Unidos no ha firmado el Protocolo de Kyoto pero algunos de sus estados poseen estándares ambientales superiores a los de muchos países que si lo han firmado, incluyendo a México.
         Los candidatos, salvo pequeñas excepciones, quieren mostrarse preocupados por el problema ambiental y no se les ocurre mejor idea que enunciar una suma de temas como lista del supermercado. No cuestionan nada. Apilan problemas como costales, sin jerarquía alguna, sin preguntarse o sugerir si poseen acaso relación unos con otros, o si tienen algo que ver con la sociedad, con sus sistemas políticos, con sus valores, con las políticas mismas que los gobiernos han puesto en práctica. www.joseluislezama.com

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