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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 19 de mayo de 2012

El ciudadano Quadri

 Reforma

Sábado 19 de Mayo 2012

El ciudadano Quadri

José Luis Lezama


El candidato del PANAL a la presidencia de la república, Gabriel Quadri, pareció aprovechar el debate como una especie de diván para externar una gran duda que en apariencia lo asalta en su nueva condición política, una duda hamletiana que nace de su doble condición de ciudadano y político. Da la impresión de una persona que irrumpe en la gran escena pública avergonzado de sus pulsiones políticas: “ser o no ser un político” esa es la cuestión que resume sus estados de ánimo.
Percibe, lo cual no requiere de gran esfuerzo intelectual, a una clase política que en México, igual que en el mundo, está desgastada, desacreditada, que no representa a la sociedad y ni siquiera a aquellos sectores o grupos que dice o debe representar, que se representa a sí misma, que no puede ser únicamente vista como “servidora” de los poderosos, sino también de sus propios intereses. Al “descubrir” esa suerte de repulsión que algunos experimentan hacia “los políticos”, le resulta oportuno desmarcarse de ellos con el fin de beneficiarse de ese sentimiento y traducirlo en votos.
Se presenta, igual que la candidata del PAN, como un candidato “diferente”. Su diferencia consiste en no considerarse político (sucio, corrupto), sino ciudadano (puro, honesto). Muchos podrían sacarlo de dudas, diciéndole que los políticos también son ciudadanos, que su ejercicio político no los enajena de su condición ciudadana. Quadri no tendría por qué avergonzarse, los políticos no son por naturaleza malos; aunque tampoco los ciudadanos son por definición buenos. La distinción políticos-ciudadanos no equivale a la de corruptos-honestos.
Podría decirse que esta argumentación es muy elemental y que Quadri no debe tener ningún problema para entender algo tan simple. Si esto es así, puede entonces también decirse con la misma simpleza lógica que su problema no es de identidad (ciudadano o político), sino que su “desprecio” a los políticos es una mera estrategia de mercadotecnia política electoral para hacerse gracioso ante aquellos quienes los aborrecen y, por tanto, que Quadri, tal vez no miente, como dice el spot del PAN contra Peña Nieto, sino que Quadri simula. Es tal vez por que simula que tiene que recurrir a tantos malabarismos para convencer a una ciudadanía, particularmente los jóvenes, y sobre todo los universitarios, que cada vez más le reclaman a algunos candidatos por esta simulación y, especialmente a él, por defender con una doble moral la dudosa reputación de quienes lo instalaron como candidato.
            Quadri no es un candidato ciudadano a la presidencia por dos razones que también le deben resultar obvias. Primero porque es el candidato de un partido político, por cierto de uno de los más representativos de lo que dice (o simula) aborrecer. En segundo lugar, porque no conocemos de ningún ciudadano que lo haya propuesto para la presidencia de la república. Si la ciudadanía o algún sector de ésta no lo han nombrado su candidato, la lógica le diría que no puede ser un candidato ciudadano.
Las habilidades histriónicas que ha exhibido en su incursión en el mundo de la gran política, su “exitoso” desempeño mediático parece más bien el resultado de una gran capacidad de aprendizaje de las lecciones de los grandes maestros de la era priista, concretamente del arte de la simulación.
Es una simulación su candidatura ciudadana, la aureola de académico con la que se vende y la cual refuerza con un look de intelectual televisivo equivalente al de Peña Nieto, a quien no toca “ni con el pétalo de un maguey”, lo es también su declaración de independencia y su insistencia en que él se manda sólo, su defensa y deslinde de la maestra, es simulación su ambientalismo, su conocimiento y defensa de la educación, sus retos a la candidata del PAN. Quadri simula la causa ambiental para promover uno de los mecanismos más exitosos para destruir la naturaleza y bendecir la pobreza, los mecanismos irrestrictos del mercado; la naturaleza entendida como una simple mercancía.
Está de moda ejemplificar con Petrobras como símbolo del éxito, de la privatización, de las virtudes del mercado. Cuánto tiempo resistiría el éxito financiero de Petrobras si estuviera condenado a la suerte de PEMEX: cubriendo con sus ganancias más del 30 por ciento del gasto gubernamental, invirtiendo y perdiendo grandes sumas de dinero en apuestas financieras internacionales dudosas, pagando la inmensa corrupción de los líderes sindicales y de funcionarios de la paraestatal, financiando las campañas de los líderes políticos. Su crítica a los subsidios de Procampo por promover la deforestación no resiste la lógica más elemental. Cuál puede ser la capacidad de deforestación (y si existe habría que ver sus verdaderas causas) de los campesinos apoyados por Procampo con los mil pesos anuales que recibió el 80 por ciento de sus beneficiarios durante 15 años (La Jornada, 4/X/2008). ¿Quiénes son los verdaderos beneficiarios de Procampo? ¿Hay en el ciudadano Quadri un problema de lógica o de simulación? www.joseluislezama.com

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