.

.

Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 22 de febrero de 2014

Lecciones del Támesis

Reforma

Sábado 22 de Febrero 2014
  
Lecciones del Támesis
José Luis Lezama

Los habitantes de Wraysbury, en Berkshire, Inglaterra, no lo podían creer, los miembros del Primer Batallón del Regimiento Real de Fusileros, enviados para ayudarlos por las inundaciones, llegaron desprovistos de botas y trajes especiales para llevar a cabo las tareas de ayuda, al grado de no poder descender de sus vehículos. La población demandó a los soldados sacos de arena para protegerse contra la inundación, pero los soldados sólo llevaban buenas intenciones. De hecho su arribo fue tardío en esta y otras regiones de Inglaterra donde las lluvias, consideradas las más fuertes desde hace 250 años, empezaron en diciembre. El secretario de defensa Philip Hammond se limitó a expresar sorpresa por la ausencia de los soldados y policías encargados de llevar los sacos de arena, (The Guardian, 11/II/2014). El oficial del cuerpo de bomberos de Berkshire dijo que no acudieron en apoyo a la gente de Wraysbury porque nadie marcó el 999. Un afectado, con el agua cubriéndole la mitad del cuerpo, recibió una llamada pregrabada de la Agencia Ambiental diciéndole que no habría problemas de inundación.
La respuesta de las oficinas gubernamentales no pudo haber sido más elocuente de la desorganización e ineficacia ante la tragedia: los secretarios y ministros en batalla campal señalándose unos a otros como responsables del mal manejo de la situación, y el primer ministro David Cameron intentando poner orden en su gabinete, queriéndose mostrar en dominio total de la situación, fanfarroneando en ocasiones y, en otras, jugando con los sentimientos de los afectados, sobre todo, de los votantes, predominantemente conservadores de la región. Aquí, les dijo, no habrá problemas de dinero, gastaremos lo que sea necesario, hemos mantenido nuestras finanzas limpias y rematando con un tono presuntuoso y de una pretendida inmunidad a la catástrofe expresó: “nosotros somos un país desarrollado”.
Todas las oficinas de gobierno relacionadas con el combate al cambio climático han padecido fuertes recortes presupuestales. En medio de la critica a los recortes, uno en particular se ha convertido en el centro del debate por su relación directa con el problema de las inundaciones; este es el que tuvo que ver con las reducciones del dinero  destinado a la creación de sistemas de defensas y al dragado de los ríos afectados por material de sedimentación.
La política contra las inundaciones ha tenido un cambio radical en las últimas décadas en el Reino Unido. Los ríos dejaron de dragarse deliberadamente. Se mencionan algunas razones para explicar esta decisión. Una es el alto costo del dragado, que tiene que ser constante. Otra tiene que ver con las protestas de los grupos ambientalistas que cuestionaban los dragados por provocar daños ecológicos.
No obstante la importancia que pudieron tener estos factores en la decisión de no dragar, la razón fundamental tiene que ver con la puesta en práctica de una estrategia en la cual se decidió proteger a las ciudades a costa del campo. Los expertos que apoyaron esta decisión de política argumentaron, y siguen argumentando, que el dragado de los ríos aumenta la velocidad de las corrientes y de lo que se trata es de reducirla, reteniendo las aguas en las zonas rurales menos pobladas, y proteger así a las ciudades. Las ciudades no se han inundado. El agua fue retenida río arriba, en las zonas del campo menos pobladas, desde Maidenhead a Shepperton, en lugar de ser aventada a ciudades como Hampton, Chiswick y Barnes. Londres parece haber sido especialmente protegida (The Guardian, 11/II/2014).
Lo cierto es que a pesar de los estragos causados y de lo daños materiales, las vidas perdidas han sido pocas, las personas rescatadas o reubicadas no demasiadas y muchas viviendas urbanas que, en otras circunstancias, hubieran sido afectadas,  han permanecido a salvo. La estrategia puesta en marcha hace algunos años, consistente en privilegiar la recuperación de los suelos, la restauración de pantanos, la reforestación con árboles de hojas caducas, la construcción de canales y retenedores de agua, parece haber dado resultado, si se acepta o justifica política y moralmente su objetivo, que era salvar a las ciudades de las inundaciones.
En Tabasco, la política parece partir de este principio. Se trataría de evitar que Villahermosa se inunde como en el 2007. A cambio de esto, a la Chontalpa y otras zonas del estado se les mantiene permanentemente anegadas. Así de frías tienden a ser las decisiones de política pública. www.joseluislezama.com

No hay comentarios: