.

.

Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

sábado, 8 de marzo de 2014

Robo sapiens

Reforma
Sábado 8 de Marzo 2014

Robo sapiens

José Luis Lezama

Raymond Kurzweil (1948) atesora una ilusión: cree en la posibilidad de no morir. Diariamente toma una inmensa cantidad de pastillas y se inyecta vitaminas con regularidad; como parte de su rigurosa dieta, evita comer productos lácteos. Por lo pronto, su meta personal es prolongarse la vida con los métodos actualmente disponibles, para poder sobrevivir hasta el momento en el que las promesas tecnológicas en marcha se hagan realidad, permitiendo a la gente y a él mismo, la eternidad.
Parte de esta ilusión lo ha llevado a crear un archivo electrónico de todos los escritos y recuerdos de su padre para que algún día, mediante el desarrollo de una gran computadora pensante, pueda regresarlo a alguna forma de vida. Algunos de sus seguidores han alentado la idea de descargar la conciencia de cualquier persona en una supercomputadora, para vivir una vida incorpórea después de la muerte.
Raymond Kurzweil, actual director de ingeniería de Google, es considerado un genio y prototipo del inventor del periodo actual de la modernidad, una de las mentes más desarrolladas en Estados Unidos; aunque algunos también lo consideran una ambigua mescla de genio y locura. Ha recibido cerca de veinte doctorados Honoris Causa y en su haber se cuentan un número considerable de inventos. Es el creador del escaner plano, del primer programa de computadora que reconoce cualquier tipo de letra, y el primer sintetizador de texto a voz.
Kurzweil también adquirió fama por sus predicciones. En 1990 anticipó que en 1998 una computadora podría vencer  al campeón mundial de ajedrez. En 1997 la computadora de IBM Deep Blue derrotó a Garry Kasparov. Pronosticó también el actual crecimiento de la Web, la creación de una prótesis robótica que en el año 2000 permitiría a algunas personas discapacitadas caminar; conjeturó los automóviles cibernéticos, que ya son una realidad, ejemplo del cual es el automóvil sin conductor de Google, capaz de transitar resolviendo problemas de tráfico y los diversos imprevistos asociados al hecho de conducir un automóvil.
A Kurzweil, igual que a muchos de sus colegas, lo embarga una obsesión: la posibilidad de crear máquinas que alcancen un nivel de inteligencia similar al de los humanos pudiendo, incluso, superarlos y alcanzar ese estadio que él llama Singularidad. Ese momento, cuando los robots pasen la llamada prueba de Turing, es decir, cuando una computadora muestre una inteligencia equivalente  o indistinguible a la de un humano, se alcanzará según él en 2029.
Para el año 2045 Kurzweil predice que las computadoras serán mil millones de veces más poderosas que todos los cerebros humanos sobre la tierra. Para él, es posible pensar que todo el conjunto de información que se maneja a través de Google, producto de mil millones de personas usando la red diariamente en el mundo, donde se movilizan cerca de 800 mil conceptos y miles de millones de relaciones entre ellos, conducen a la Super Inteligencia Artificial hacia la que se dirigen sus esfuerzos, y para lo que fue contratado por Google, en una especie de Proyecto Manhattan en este ámbito del conocimiento.
El campo de la Inteligencia Artificial semeja el reino de la imaginación; Kurzweil y sus seguidores persiguen la Singularidad; otros piensan en lograr un tipo de inteligencia equivalente, pero no necesariamente igual a la humana; hay quienes aseguran que el camino será el de la fusión máquina-hombre, señalando los diversos aparatos electrónicos injertados en el cuerpo humano para corregir deficiencias o sustituir funciones humanas. Algunos más, como los que dirigen el Proyecto Máquina de la Mente del MIT, piensan que el camino es lograr un verdadero conocimiento y posterior replica de la mente humana, cosa que la robótica no ha entendido; entender que la mente no funciona “con una consistencia artificial de sistemas y reglas”, idea que se ha tratado de imponer sobre “el desorden y la naturaleza compleja del pensamiento humano”, el cual está lleno de ambigüedades e inconsistencias y “no de verdades precisas”.
Kurzweil no tiene dudas y su optimismo no parece tener límites; cree fervientemente en la cercanía de la Singularidad, piensa que pronto estará entre nosotros una máquina que pueda entender lo que decimos, bromear, contar historias, pensar: La tecnología, señala, crece de manera exponencial, con computadoras que se actualizan cada dos años, lo cual hace realizable muchos de los sueños de quienes construyen el campo de la Inteligencia Artificial. www.joseluislezama.com

1 comentario:

Daniel Arturo Legorreta dijo...

Leyendo la entrada me hizo recordar el libro de R. Penrose, la mente nueva del emperador. Dicho autor visita por primera ocasión México, estará dando algunas platicas en el Cinvestav el siguiente mes, pero otro tema interesante es la intromisión y vulgarización de muchos algoritmos de Inteligencia artificial en la vida cotidiana. Cosa que apenas se empieza a sentir, pero creo que no estamos dándonos cuenta de las implicaciones, pero si de los beneficios hasta ahora.