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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

domingo, 16 de noviembre de 2014

Barack Obama y Xi Jinping, presidentes verdes


Sábado 15 de Noviembre de 2014


Barack Obama y Xi Jinping, presidentes verdes

José Luis Lezama

            El presidente Obama parece deseoso de pasar a la posteridad como un hombre sensible y comprometido con la causa ambiental, al menos con su expresión climática. Particularmente en tiempos en que la huella ecológica  dejada por el desarrollo económico y el bienestar de su país, así como el compulsivo crecimiento económico de sus aliados chinos, logran sus mayores éxitos en su incontenible propósito por depredar los recursos naturales del planeta, y por cubrir la atmósfera del mundo con millones de toneladas de carbono y otras sustancias.
            El pasado miércoles 12, en el marco de la cumbre de la Asia-Pacific Economic Cooperation (APEC) en Beijing, el presidente Obama dio, junto con el presidente de China Xi Jinping, el paso que todo mundo esperaba después del fracaso de la cumbre de Copenhague de 2009, única posibilidad para destrabar las negociaciones climáticas con rumbo a París 2015. Juntos los presidentes de los dos países, que producen el 42 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) mundial, anunciaron su voluntad de reducir significativamente sus emisiones en las próximas décadas. China ofreció alcanzar su nivel máximo de emisiones para el año 2030, así como utilizar energía de cero carbono hasta en un 20 por ciento para ese mismo año.
Estados Unidos, por su parte,  ofreció reducir entre un 26 y un 28 por ciento sus emisiones para el 2025. Pero el presidente Obama no parecía andar en esos días con regateos; quería mostrarse contundente y creíble; dar un paso más que China. Aprovechó la reunión del G20 en Brisbane para anunciar, el viernes 14, la voluntad de su administración de inyectarle 3 mil millones de dólares al Fondo Verde, cerrando así la pinza para atraer al escéptico mundo no desarrollado, al tiempo que trasmite su disponibilidad para llegar a acuerdos en París 2015.

            ¿Cuál es el sentido y la significancia de los ofrecimientos hechos por los dos presidentes?. El secretario de Estado John Kerry, quien algo tiene de verde, aunque el suyo sólo sea un verde pálido, le reafirmó al presidente la importancia de lograr cualquier tipo de acuerdo en la cumbre de París  del próximo año, si su deseo era asegurarse un cierto sitio en la posteridad, como un presidente comprometido con la causa del planeta.
La ofensiva de Kerry empezó a principios de año convenciendo, o aprovechando las coincidencias con sus contrapartes chinos, de la necesidad de salirse del marco de las negociaciones de las Naciones Unidas para poder dar los pasos necesarios para llegar a un acuerdo climático, que no era posible dar dentro del organismo internacional, por estar atado a las decisiones de las mayorías de los países del mundo no desarrollado.
            Para Estados Unidos y China, lo mismo que para los observadores internacionales, sólo una decisión bilateral podía destrabar las negociaciones y dar la pauta para acuerdos sustanciales. No se trataba de cualquier acuerdo bilateral, sino de uno efectuado entre las dos principales potencias en materia económica y en emisiones de GEI. No obstante, las características políticas y económicas de China y Estados Unidos plantean muchas dudas sobre la viabilidad de los acuerdos alcanzados. Por una parte, aún cuando se suponga que las decisiones de política pública china del tipo top down se acatan rigurosamente; esto no es así cuando se trata de convencer a los encargados de la política económica, quienes son renuentes a sacrificar las altas tasas de crecimiento económico del país.
Por ejemplo, las medidas para abatir la contaminación atmosférica en Beijing y otras ciudades chinas anunciadas en marzo pasado, están encontrando más resistencias de las esperadas. Las empresas no se muestran dispuestas a aceptar las nuevas disposiciones, y el número de inspectores y aplicadores de la ley no es suficiente para hacer cumplir la voluntad del Estado.
En Estados Unidos el Partido Republicano quien ahora controla el Congreso, ante la imposibilidad de proscribirlo por no ser de carácter normal,  planteó su rechazo al acuerdo del presidente Obama, y se comprometió a combatirlo con recortes presupuestarios, diferentes opciones legislativas, normativas y cláusulas que impidan u obstaculicen su puesta en práctica. París 2015 no tendrá grandes sorpresas. Habrá acuerdos, pero serán voluntarios. Nadie quiere hoy día compromisos vinculantes, y nadie quiere tampoco un sistema de fiscalización internacional que vigile y sancione el no cumplimiento de los acuerdos. No lo quieren los gobiernos de los países ricos; tampoco lo quieren los de los países pobres. Los combustibles fósiles desaparecerán cuando deje de ser rentables producirlos y utilizarlos, y cuando la energía de cero carbono sea muy rentable, su producción barata y su uso generalizable en todos los ámbitos de la vida social. Antes de ello todo será discurso e ilusión.
@jlezama2

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