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Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales

Dr. José Luis Lezama
Profesor-Investigador / Professor -Researcher
Director del Seminario Interdisciplinario sobre Estudios Ambientales y del Desarrollo Sustentable / Director of the Interdisciplinary Seminar on Environmental and Sustainable Development

jlezama@colmex.mx

lunes, 30 de enero de 2017

México, laboratorio del sueño imperial de Trump. J. L. Lezama. El Universal

México  laboratorio del sueño imperial de Trump


José Luis Lezama

Ver artículo en El Universal

http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/columna/jose-luis-lezama/nacion/2017/01/30/mexico-laboratorio-del-sueno-imperial 

México como laboratorio
Hiroshima y Nagasaki fueron simples fichas del cálculo político de Estados Unidos y sus aliados para instaurar el nuevo orden internacional después de la Segunda Guerra. México pareciera jugar el mismo papel hoy día para lanzar la propuesta de orden mundial en la que, no un hombre, sino un sector significativo del mundo de los negocios y de la política de Estados Unidos se propone la apropiación de los destinos del mundo. Para disuadir al enemigo, a sus rivales y competidores mundiales, el golpe debe ser demoledor y México emerge como la víctima ideal, por su dependencia con Estados Unidos, su ausencia de un proyecto de nación, su clase política corrupta, su dudosa democracia, y la tremenda desigualdad y pobreza, de la que no se preocuparon los grandes beneficiarios mexicanos del auge económico que les procuró el TLC.
No era Japón sino la Unión Soviética el destinatario final de las devastadoras bombas lanzadas sobre miles de inocentes en lo que se considera, prácticamente, el inicio de la guerra fría: Japón puso las víctimas para una decisión política cuyo objetivo principal era detener el poderío soviético.  La bomba atómica y su capacidad destructiva pretendía ser la forma y el fondo del mensaje: Estados Unidos estaba ya en poder del arma más poderosa jamás creada. (Glucksmann, A. El discurso de la guerra, 1969).
            Hoy día la guerra política, racial, comercial, y económica contra México, con todo el efecto económico devastador que tendrá sobre nuestro futuro inmediato, no está destinado sólo a México. México es al mismo tiempo un ensayo, una especie de laboratorio mediante el cual el proyecto de poder y dominio representado por el presidente Trump, están poniendo a prueba una estrategia de sometimiento mundial total, y que va sobre todo dirigido contra sus competidores económicos y políticos en Europa, en Asia, en el Medio Oriente, en África, en América como conjunto. México pone a su pobres y a sus clases medias como las víctimas necesarias de esta primer prueba de laboratorio imperial.
“Hay una lógica en su locura”
El experimento de Trump no es insignificante, ni las lecciones que quiere enviar al mundo carecen de fuerza y efectividad: no lo está llevando a cabo con cualquier país. México es el tercer socio comercial de Estados Unidos, forma con este una de las economías del mundo más integradas y cuyos intercambios comerciales son los más benéficos para los Estados Unidos. En el 2015 las importaciones de Estados Unidos desde México fueron de cerca de 300 mil millones de dólares, de un intercambio total de alrededor de 550 mil millones anuales. ¿Eran todos estos productos de empresas y capital mexicano o eran empresas americanas produciendo y exportando para su propio país, aprovechando la mano de obra barata y las laxas leyes mexicanas?. Estas consistieron de servicios, productos manufacturados, agrícolas, materias primas, de componentes en los que, las economías como las del TLC, lo mismo que las de distintas regiones y bloques económicos del mundo, se hallan organizadas por medio de cadenas productivas cuyas mercancías finales, son parcialmente producidas en aquellos países que tienen las mejores ventajas competitivas.
La movilización del miedo y el terror
La guerra de Trump recurre a la estrategia de la ascensión a los extremos, pero la ferocidad de su ataque inicial busca primeramente la disuasión; para ello moviliza el miedo y el terror. Twitter le permite el mensaje breve, instantáneo, irreflexivo, acrítico, que infunde pánico y terror. Mientras tanto logra su efecto, aún siendo amenazas virtuales, construye hechos, se devalúan monedas, sus rivales económicos se ponen a la defensiva, y sobre todo se paralizan por el shock, y son preparados, ‘ablandados’ para las negociaciones que habrán de venir.
México es el eslabón débil de la cadena, de allí su vulnerabilidad, la amenaza de la catástrofe. La Unión Europea tiene sus fortalezas para resistir las embestidas estadounidenses; China es la segunda economía del mundo, es una potencia nuclear y tiene capacidad de veto en Naciones Unidas. No pudo haber escogido el señor Trump mejor rival que México para mostrar el poder devastador de su ‘armamento’ en la guerra mundial  que ha iniciado.
¿Un tigre de papel?
No obstante, para México es ésta también una excelente oportunidad para reconstituirse como país, reemprender el camino y construir un proyecto de nación, una oportunidad para los ciudadanos, donde abunda el talento, el trabajo creativo, una gran tradición, una gran historia. Es ésta una oportunidad de tener mayor injerencia en los asuntos públicos que afectan nuestras vidas privadas.
El principio de la guerra que estudia Clausewitz señala la importancia de la contundencia del ataque, la toma directa y por la fuerza del centro neurálgico del poder del enemigo, pero menciona algo más importante, el carácter decisivo en toda guerra que posee la defensa. Rusia contra Napoleón y Hitler constituyen los ejemplos clásicos de esta concepción en la que el factor crucial en el destino de toda guerra no es el ataque sino la defensa, lo mismo que tampoco lo es el poderío de las armas desplegadas por los poderosos del exterior, sino la respuesta interna, el pueblo y sus ciudadanos, y lo que Clawsewitz llama la ‘profundidad de la defensa’. Glucksmann, basándose en la teoría del tigre de papel, señala al respecto que el exterior puede plantear los términos del problema, pero que es siempre  el interior quien los resuelve. Glucksmann remarca las estrategias de guerra de Clausewitz y Mao: ‘si se posee un arma poderosa hay que usarla para defenderse del enemigo’. Si no se posee, y el enemigo la posee: “también para éste el arma es el instrumento de una política y su utilización debe poder ser frenada políticamente (teniendo en cuenta los diferentes grupos de presión –‘factores’- sociales, raciales, culturales que juegan en la elección de las decisiones). Dentro de Estados Unidos, y en diversas partes del mundo, México tiene aliados, o  potenciales aliados que también resultarán afectados. En México, urge una gran alianza nacional en torno a un proyecto de nación que una a los distintos grupos sociales y ciudadanos por una causa nacional justa, democrática e igualitaria.

@jlezama

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